Que me quiten lo bailao

La primera vez que escuché esta expresión era muy niña para entenderla. Más adelante comprendí la frase y también porqué esa mujer a la que se la escuché pronunciar, resultaba desafiante para algunos: a ella le gustaba divertirse. Y eso incomoda a muchos.

Pero ni a ella ni a nadie le pueden “quitar lo bailao”.

Las risas, los abrazos, las caricias, las copas y los bocados, los besos y las conversas, las cosquillas y los asombros, los aromas que flotan en el ambiente de la memoria, las recetas aprendidas, las partidas jugadas, los libros leídos, los caminos y los cuerpos recorridos, las vistas y sonidos que solo se vuelven a sentir con los ojos cerrados, son cosas que nadie, por más poderoso o malintencionado que sea, puede arrebatarnos.

Sin embargo, a veces pasamos más tiempo quejándonos y lamentándonos que intentando construir más recuerdos que valgan la pena.

Muchas personas quieren que se termine este año de una buena vez porque consideran que ha sido nefasto para la humanidad. La verdad es que no ha sido fácil. Ha pasado de todo. Sería absurdo e inmoral cerrar los ojos o minimizar la cantidad de desgracias e injusticias que hemos vivido o presenciado en 2016. Pero lamentablemente nada cambiará mágicamente la noche del 31 de diciembre.

Lo que sí puede ser diferente, incluso desde hoy, es que decidamos darle el justo valor tanto a lo bueno como a lo malo que nos ocurre.

Porque cuando lo hacemos, es más fácil salir de la queja y la indiferencia y pasar a la acción. Entonces enfrentamos, resolvemos, nos movemos, construimos, hacemos cambios o sencillamente aceptamos esa situación negativa y seguimos adelante.

De alguna forma, así sea a gatas, avanzamos, en vez de seguir presos de la rabia, la impotencia o la desesperación.

Por naturaleza, recordar lo negativo nos resulta fácil a todos. Con lo positivo es diferente. Por eso hoy, casi terminando el año, te animo a que te tomes unos minutos para que vuelvas a saborear lo bueno que también ocurrió. 

Además de brindarte un momento de bienestar, hacer un recuento de lo positivo te servirá para agradecer y pensar en lo que quieres prolongar, proteger y promover en tu vida para el próximo año y si es posible, para siempre.

Una forma de lograrlo es con este sencillo ejercicio de escritura (lo puedes hacer mentalmente, pero te recomiendo que escribas, puedes imprimirlo o hacerlo directamente sobre el documento).

Espero que te sea útil y que el año que viene podamos acumular suficientes buenas experiencias para decir muchas veces: ¡que me quiten lo bailao!

 

 

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