Escribir en tiempos difíciles

Quien ama escribir tiene que hacerlo también en momentos de lucha. No solo porque seguramente le brindará alivio y le permitirá conservar la cordura (que ya es algo). Hay que escribir para que lo que tenga que saberse, perdure.

Independientemente de si lo hacemos para nosotros mismo o para compartir, escribir nos permite prestar atención a nuestros pensamientos y darles orden. Nos obliga a buscar dentro de nosotros y a sincerarnos. Al hacerlo logramos tener cierta perspectiva sobre las circunstancias, ideas y sentimientos, algo que a través del habla, por su inmediatez, no conseguimos.

En estos momentos en los que existen tantas facilidades para captar audiovisualmente lo que ocurre y hacerlo viral, tal vez es cuando se hace más necesario escribir. Tan cierto es que nuestras palabras están cargadas de subjetividad, como que una fotografía o un video es solo un instante que puede tener miles de interpretaciones. Esto no le resta valor como registro, que lo tiene, y mucho. Pero sabemos que las imágenes pueden manipularse y no solo con efectos digitales. Basta con ponerle un título para que comunique algo que puede ser totalmente diferente a lo captado. De eso los inescrupulosos saben mucho.

Al escribir podemos hacer nuestro propio registro de los hechos, describir lo físico, pero también contar el contexto. Y sobretodo, expresar lo que pensamos acerca de ello, lo que nos preocupa, lo que nos indigna o nos da temor. La escritura nos da libertad para contar lo que pasa y lo que nos pasa. Y la única forma de hacerlo bien es desde la autenticidad.

Escribir desde la humildad y la honestidad es igual de necesario para llenar las páginas de un diario personal, que para la denuncia, la crítica, la invitación a reflexionar o la búsqueda de respuestas. Es lo correcto si pretendemos compartir nuestra visión, ayudar a otros a formarse un criterio, hacer propuestas, generar debates o dar aliento a quienes comienzan a perder la esperanza. Hasta en la ficción se nota la verdad de quien escribe. Y así debe ser.

Aunque en los tiempos de lucha parezca contradictorio hablar de hacer una pausa, algo que la escritura requiere, lo cierto es que resulta tan necesaria la acción como la reflexión. Y eso es necesario también acompañarlo de la buena lectura, que siempre ayuda a afinar los sentidos.

No se evitan ni alivian los daños de las balas con palabras, pero eso no les resta poder.

En tiempos difíciles escribamos sobre lo que vemos, sobre lo que oímos, sobre lo que sentimos, sobre lo que sabemos cierto. Escribamos para cuestionar y cuestionarnos. Para no ser títeres, para no reducirnos a dedos que marcan automáticamente el botón de reenviar.

Escribamos para no ser meros espectadores, para que nuestra visión de las cosas no quede en el olvido, para que otros no cuenten nuestra historia a su manera. Escribamos para nosotros mismos y también para conectar con otros. Escribamos para ser libres.

 

5 comentarios en “Escribir en tiempos difíciles

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